4 de septiembre de 2009

albondiga de pollo

Ingredientes (4 personas)
400 gramos de pechuga de pollo.
1 huevo.
1 diente de ajo.
1 cebolla.
2 decilitros de aceite de oliva.
1 plato de harina.
Sal.
Salsa de zanahorias:
1 cebolleta fresca.
1 pimiento verde.
2 dientes de ajo.
4 zanahorias.
100 gramos de puré de tomate.
2 cucharadas de aceite de oliva.
Sal y pimienta.

Cómo se elabora:
Deshuesamos la pechuga de pollo y le quitamos la piel. Picamos el diente de ajo y mezclamos con la pechuga de pollo junto con el huevo. Ponemos a punto de sal la masa de las albóndigas y hacemos unas bolitas, que enharinamos a continuación y freímos ligeramente para que cojan color por el exterior.
Salsa de zanahorias:
Pochamos la cebolla, los dientes de ajo, el pimiento verde y las zanahorias cortadas en juliana (tiras finas) en una cazuela con un poco de aceite. Una vez blanda la verdura añadimos el puré de tomate, rehogamos el conjunto y mojamos hasta cubrir con un poco de agua.
Dejamos que hierva durante 5 minutos, pasamos por el pasapurés la verdura y ponemos a punto de sal. En esta salsa introducimos las albóndigas fritas y dejamos que terminen de cocinarse por espacio de 15 minutos a fuego suave. Ponemos a punto de sal y acompañamos las albóndigas con esta salsa.

Categorías

2 de septiembre de 2009

niño interior


¿Alguna vez te has dado cunta
de que en cada cuerpo adulto
hay un niño que esta desesperado por salir?
Quiza debieramos dejarlo salir
antes de que rompa algo

1 de septiembre de 2009

fores para tener buenos sueños

Aromaterapia

Muy interesante solución para los problemas

del sueño, para niños y adultos con problemas para conciliarlo.
Tras el descubrimiento de la aromaterapia se ha conocido la importancia de los efectos de los aromas naturales sobre la mente humana. Dichos efectos pueden ayudar a solucionar las dificultades para conciliar el sueño.
Nuestra propia respiración es el primer remedio tranquilizante, y también el más sencillo y natural. Cuánto más lo será si le añadimos los deliciosos aromas que nos ha regalado la madre naturaleza. Para elaborar esta almohada, rellene un pequeño cojín, de unos 25 x 25 cm, con 100 gramos de las siguientes plantas:
 Meliloto o trébol oloroso
 Melisa o toronjil
 Flores de naranjo
 Flores de manzanilla
 Flores de espliego
 Pétalos de rosa
La almohada se coloca al lado de la almohada normal, o cerca de la cabeza.
Además cuando los bebés no pueden dormir, porque les duele la barriguita o las muelas, o porque se sienten incómodos, una almohada sobre la barriga, rellena de lúpulo y manzanilla puede obrar milagros.

el mundo de las hadas


La palabra “hada” procede del latín “fata”, derivado a su vez del vocablo “fatum”, que significa el hado o el destino. En la edad media lo definían como divinidad o fuerza desconocida que según los gentiles, obraba irresistiblemente sobre las demás divinidades y sobre los hombres y los sucesos. El término “fée” del francés, tiene similar procedencia, y de él derivaron las palabras inglesas “fey” y “fairie”, que con el correr de los tiempos sufrieron variaciones en su ortografía pasando por: “fayerye”, “fayre”, “faerie”, “faery” y “fairy”. En su definición etimológica, se entiende por Hada: ser fantástico con forma de mujer y a la cual se le atribuyen poderes mágicos. Para los sajones la palabra “ferie” hace referencia al mundo de las hadas como entidad, se refiere a un lugar geográfico. En español se convierte en “féerico”, que significa maravilloso o fantástico, aplicándolo a por ejemplo, la música féerica o de las hadas.

Introducción al mundo de las hadas
En el comienzo del tercer milenio, con un mundo globalizado y preocupado mas en la geopolítica y en amasar cuantiosas fortunas, apoyados en un desarrollo tecnológico imponente, con un hombre sumido en la velocidad y el stress ciudadano, te preguntaras, porque hablar de algo tan lejano al mundo real, que forma parte del universo de la ilusión y la fantasía. La respuesta será, tal vez, que esos seres mágicos nos dan la esperanza, de que, la imaginación inocente de la niñez, aun perdura dentro de nuestros corazones, solamente adormecida, esperando que una fresca brisa de un puro de corazón, desprovisto de toda maldad, halle las condiciones optimas, para volver a ver, hablar y creer en la hadas como cuando era niño.

¿Podrá alguien presentarnos a un hada? ¿O son ellas las que deciden libremente si aceptan o no a un humano?El mundo de la hadas es una mezcla de misterioso encanto, de cautivadora belleza, pero también de una enorme fealdad, de insensible superficialidad, de humor, malicia, júbilo e inspiración, de temor, risa, amor y tragedia. Es mucho más rico de lo que, por lo general, nos induce a creer la literatura y es, además, un mundo en el que hay que penetrar con suma cautela, pues no hay nada que más enoje a las hadas que unos seres humanos que se mueven curiosamente por sus particulares dominios, como turistas malcriados. Bajo su embrujo puede desarrollarse el amor y también el abandono y la muerte. Al igual que los humanos viven en un universo de contradicciones.El genial dramaturgo ingles William Shakespeare, en su obra Hamlet, sentencia que existe sobre la tierra más cosas de las que alcanza a percibir, la imaginación. Podríamos agregar también, que en un porcentaje alto lo fantástico es invisible a los ojos. La creencia en la existencia de las hadas, es común a las más diversas culturas, encontrando el origen en los mitos y leyendas de cada una de ellas.Una de las tantas leyendas, sostiene que las hadas son ángeles caídos o paganos muertos que no han sido suficientemente buenos para entrar en el paraíso, ni tan malos como para entrar en el infierno, quedando obligados a vivir eternamente a mitad de camino.Otra leyenda cuenta que cierta vez, estaba Eva, a orillas de un río, bañando a sus hijos, cuando escucho que Dios, le hablo. Temerosa, Eva oculto a los hijos que todavía no había bañado, para que Él no los viera. Dios, que todo lo ve, le preguntó si con ella estaban todos sus hijos y Eva mintiendo, respondió que sí. Entonces, Dios le advirtió que aquellos que había ocultado, quedarían ocultos para siempre a los ojos de los hombres y fueron esos niños los que se convirtieron en hadas o Elfos.

Ubicación del mundo de las hadas
La ubicación de estos seres elementales, ha sido variable con el correr de los tiempos y las culturas. Para los Irlandeses, alguna vez se ha encontrado en el horizonte y otras bajo sus propios pies, alguna vez en tierras montañosas y otras en una isla mágica en el medio del mar, o debajo del océano.Para otras culturas se los puede encontrar, en el ambiente natural, en una planta, un árbol, la tierra, un lago, en la brisa, el sol, en el perfume de las flores y todo lo natural que nos rodea. En una palabra, el aire, el agua, la tierra y el fuego son los cuatro elementos que contienen a los Espíritus Elementales.

31 de agosto de 2009

salsa tartara

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La salsa tártara deriva de la mayonesa, aunque también se puede considerar como una salsa procedente de la vinagreta. Pero se caracteriza sobre todo porque está formada por un curioso componente: las yemas cocidas que se utilizan. Se trata de una forma de elaboración, a partir de las yemas cocidas, que ha ido evolucionando con el tiempo y ha pasado de añadir unos encurtidos, como el cebollino original, a los pepinillos en vinagre cortados en trozos pequeñitos, alcaparras, cebolletas, olivas y, en ocasiones, rábano.

Composición variada
La salsa tártara debe mantenerse al menos dos horas en el frigorífico antes de servir
La composición de esta salsa, que debe estar bien fría antes de servir, son yemas de huevo cocidas, una parte de aceite de oliva y otra de aceite de girasol, vinagre, encurtidos (pepinillos, aceitunas o cebolletas, entre otros), cebollino y sal. Esta preparación admite distintas variaciones. Por ejemplo, se puede utilizar cualquier tipo de aceite (de semillas, almendras y, por supuesto, de girasol y de oliva), incluso pueden mezclarse.

También puede modificarse el tipo de ácido sustituyendo el vinagre por zumo de limón. Otra de las opciones que tenemos para dar nuestro toque personal a esta salsa es aligerarla, una vez ligada y si ha quedado un poco espesa, con un poco de caldo de pescado o de marisco con un zumo de frutas o un licuado de alguna hortaliza. De esta manera se consiguen diferentes colores, por ejemplo, con un licuado de remolacha, de zanahoria o de unas hojas de espinacas.

Con las medidas justas
Las proporciones que debemos agregar para elaborar la salsa tártara son cuatro yemas por cada litro de aceite. Otras cantidades para ingredientes como el vinagre y la sal dependen del gusto de cada uno. El último paso es añadir el picadito de encurtidos (alcaparras, aceitunas, pepinillos...) y un toque final de cebollino troceado. Aunque, si tenemos prisa, podemos utilizar una salsa mayonesa y agregarle el picadito de encurtidos. Este tipo de preparación queda un poco más fina de textura y es una solución más rápida.

ELABORACIÓN
Las posibilidades de elaboración de la salsa tártara son dos:

Batir a mano con la ayuda de una varilla. Usar la batidora eléctrica. En el caso de la elaboración manual, el primer paso es poner las yemas cocidas en el bol, añadir un poco de vinagre y sal y batir bien. Cuando vaya cogiendo cuerpo se añade el aceite con un chorro muy fino para que se vaya produciendo la emulsión. Una vez elaborada, la mezclamos con los encurtidos, la tapamos y la guardamos.

Para hacer la mayonesa mecánicamente se echan en un recipiente estrecho las yemas de huevo cocidas, el vinagre y el aceite. Al mover la batidora, primero batimos las yemas y vamos subiendo el brazo poco a poco hasta que emulsione la mezcla. Terminamos con los encurtidos troceados y poniendo a punto de sal.

En ambos casos el consumo debe ser inmediato. En caso de querer conservarla debemos hacerlo en un recipiente bien tapado en el frigorífico para consumir ese mismo día.

cocinar sesos

Los sesos de ternera y de cordero son los más consumidos, por su delicado sabor y su suave consistencia

Los productos de casquería o despojos, como sesos e hígado, se utilizan poco en la cocina. Producen cierta reserva tanto a la hora de limpiarlos como en su preparación. Pero una vez cocinados tienen más adeptos. Unos sencillos pasos en su elaboración ayudan a disfrutar de su sabor.

Fecha de publicación: 20 de agosto de 2009
- Imagen: Javier Lastras -
Los sesos están formados por dos lóbulos de consistencia compacta, aspecto brillante y color blanco y rosado. Están recubiertos de una telilla rojiza, que ha de estar intacta en el momento de su compra. Es importante que, además, no muestren golpes ni desprendan olor desagradable. Los sesos preferidos por el consumidor, por sabor y consistencia, son los de ternera y los de cordero.

Limpieza
Estos despojos se pueden encontrar en el mercado frescos o congelados, pero de una u otra forma, siempre necesitan una limpieza y cocción previas al cocinado. Para la limpieza, los sesos se colocan en remojo, en un recipiente con agua fría, y se guardan en la nevera durante seis horas para que suelten la sangre.

Al principio, hay que cambiar el agua cada hora. Luego se hará cada dos horas, hasta que adquieran un tono claro y, con sumo cuidado, se retire la telilla que los recubre. Esta tarea será fácil porque los sesos se habrán compactado debido a la baja temperatura del agua.

Blanqueado
El siguiente paso es la cocción previa o blanqueado. Este proceso consiste en preparar una base de verduras, con zanahoria, cebolla y puerro, troceadas en pequeños pedazos y rehogadas con aceite de oliva. Cuando la verdura esté cocinada (al cabo de unos 10 minutos), se vierte una copa de vino blanco, se deja reducir a la mitad y se añade agua hasta cubrir. Se sazona poco y se cuece durante 20 minutos más.

Esta víscera, que cuando está cruda genera reticencias, gana adeptos una vez cocinada
En este caldo aromático resultante, que se debe dejar enfriar, se cocinan los sesos antes de la cocción definitiva. Para ello, una vez limpios, se sumergen en el caldo frío de verduras braseadas, junto con una hoja de laurel. Se llevan a ebullición, se mantienen durante 10 segundos y se retiran del fuego.

Hay que dejar enfriar los sesos en el mismo caldo, esta vez fuera del refrigerador, y luego escurrirlos. Deben estar tapados hasta el momento de cocinarlos definitivamente.

Último paso
Una vez blanqueados y fríos, se pueden rebozar con harina y huevo. Otra opción es cortarlos en filetes y empanar con harina, huevo batido y pan rallado, con un poco de perejil y ajo troceado. Hay que freír en aceite de oliva virgen, a fuego suave, y girarlos con mucho cuidado para que se doren por ambas partes.

Cuando estén fritos, es conveniente colocarlos en un plato con papel de cocina, para que suelten el aceite de la fritura. Se pueden servir calientes, acompañados de una salsa, holandesa o bearnesa, o también con un poco de limón, a modo de aperitivo o entremés. Los salteados de verduras o de ensaladas templadas constituyen otra manera de presentarlos. Pero si se busca un toque original, se pueden cocinar fritos, como si fueran croquetas, cubiertos con bechamel o dentro de buñuelos.

VALOR NUTRICIONAL

- Imagen: Javier Lastras -
Las vísceras son los órganos y partes no musculares de los animales. Se diferencian en dos grupos: las denominadas rojas (hígado y riñones) y las blancas. Destacan los sesos, las mollejas, la lengua, las criadillas y las patas. De valor nutricional parecido a la carne magra, las vísceras son ricas, sobre todo, en hierro, cobre y potasio. Contienen también más vitamina B 12, A, C y D. Su masticación es fácil, su sabor es más fuerte que la carne y, a pesar de tener menos grasa, contienen más colesterol, por lo que se debe limitar su consumo.

cocina:"yogur diferente·"

Ingredientes (4 personas)
200 gramos de yogur natural.
2 plátanos de canarias pequeños.
2 peras blanquillas.
50 gramos de pistachos pelados.
4 cucharadas de azúcar.

Cómo se elabora:
Mezclamos el yogur natural con el azúcar y removemos hasta obtener una crema homogénea. En boles individuales vertemos la crema y sobre ella troceamos frutas naturales. Trituramos ligeramente los pistachos y espolvoreamos por encima de los yogures con fruta. Servimos a temperatura ambiente o ligeramente frío.